Cuando no duermo, me da por escribir

“Si miras demasiado tiempo el abismo, el abismo te devuelve la mirada.”

...

Dari abrió los ojos contra la almohada. 


Asi no me voy a dormir.


Ante ella la oscuridad, la nada y su almohada. No veía nada pero podía percibir todo su mismo ser. Cada arruga que le hacía la camiseta bajo la axila la sacaba de quicio. Pensaba que los riñones tenían que trabajar más de noche porque si no, no sé, chica...


Con la nariz aplastada contra el colchón, se devolvía el propio suspiro cálido de sus fosas nasales, frustradas por no poder desconectar por una noche. No solo su nariz estaba cansada de respirar, Dari tenía ganas de desconectarse por un tiempo, de una eutanasia de usar y tirar, de darle las llaves de su cabeza al libre albedrío de su subconsciente, a Morfeo o a cualquier otro que saliera en Matrix. 


Seré tan idiota que no sé ni dormir rumiaba para sí misma, aguantando el último suspiro y dando la vuelta a la almohada de nuevo para encontrar el lado fresquito que la ayudara.


Al fin y al cabo, dormir es dejarse caer sobre una cama. Y ya. Hasta un niño sabe hacerlo. Soy más idiota que un niño, claro.


A Dari no le salía. Pasaba las noches arrugando todas las esquinas de las sábanas. Cansada, pero no somnolienta. Despierta, pero en el momento equivocado. Sentía que toda su ciudad estaría dormida, tranquila y que ella iba rezagada. 

 

Boca arriba, se sentía en una balsa a la deriva en un mar reposado. Sus nubes eran el el gotelé del techo de la habitación, donde creía reconocer algunas facciones de personas que no quería conocer.  


¿Cómo se llamaba este efecto? Coño, que nunca me acuerdo ¿Loripedia? Con lo bien que se siente expresar esa palabra… ¿Pariledia?


Boca abajo, el abismo. Su propio abismo con los momentos que su mirada perdida entre sus párpados pudiera proporcionarle esa noche. Ponía sus esfuerzos en tener algún tipo de pensamiento positivo ante sus ojos, pero casi siempre tenía reposiciones de cine black noir con sus grandes éxitos traumáticos, aderezados por el perfume del suavizante. Nunca solía gastar dinero en uno bueno, pero con el tiempo decidió que si iba a pasar las noches como una náufraga de su propia cama, al menos su isla olería a jazmín. Jazmín de hacendado, claro. 


Perido, pariledi... madre mía, ¿es que hoy no me voy a dormir? Que alguien me saque de esta cabeza, y me lleve a otra con más espacio, a la de Elon musk o así, que allí seguro que es una mente diafana. Qué placer sería mudarse a otra cabeza, así un día o dos. Seguro que tras la de Elon, echo de menos mi casa. Como yo me como la cabeza en mi cabeza, no se come en ningún lao. 



Hacía unos meses al menos no estaba sola en la isla, pero desde una discusión que fue la gota que rebosó el vaso, ya no comparte isla y el único que alza una mirada cuando se levanta es su gato persa, Aceituno. 



Secuestrada por su propio yo. La cama o la vida. El sueño o el café. Dando vueltas en la cama sin dormir, soñaba en la siesta del día siguiente. Levantarse con ganas de acostarse era su buenos días más habitual. 



Como todas las noches, se planteó su kit de emergencia para naufragios. En el cajón tenía un bote de gummies de melatonina, algo de marihuana seca y un vibrador con poca batería. Pero esa noche no le apetecía. La melatonina ya solo la dejaba grogui, la marihuana la activaría más y a Paloma tendría que haberla dejado cargando y ya no le apetecía tanta logística.


Ya había probado muchos métodos: relajación, meditación, contar ovejas, desconectar móviles, aparatos, refrescar la habitación, hacer deporte durante el día... y nada. Asaltar el frigorífico de madrugada como un mapache de Wisconsin. Nada. Infusiones, tilas, hierbas, prácticamente medio boticario. Nada. Llegó a tomar una taza con cinco sobres de melisa y solo consiguió saborear algo terrible

 

Amy no murió de sobredosis de valeriana.



La idea de un diario, que la acompañara, le había parecido un buen sustituto al que aferrarse en sus noches a la deriva. Y de ahí, la idea de probar métodos. Si no iba a conciliar el sueño, se crearía un blog “Cuando no duermo, me da por escribir”. Al menos, buscaría ayudar a otras personas insomnes. Por ahí habría otros náufragos de grandes ojeras.


Hay que estar muy insomne para acabar en un blog. 


Conocedora de los métodos tradicionales para conciliar el sueño encontrados en cualquier página web de "5 métodos para conciliar el sueño por fin", comenzó a probar nuevos métodos que encontrase en internet. Todos los que encontrara en la verdadera deep web: la tercera página de búsqueda de Google. 

 

Y así, en su blog, comenzó a relatar: 

 

Métodos para dormir encontrados en las profundidades de internet.

Efectividad y valoración sobre el ingenio. 

Adéntrate en este infierno junto a mí, Beatriz.



Cenar lechuga


¿En serio? 

 

Esta fue la primera pregunta que me vino a la cabeza nada más ver este método recomendado por la revista Women Health. ¿Lo he probado? Sí. ¿Ayuda? sinceramente, a no ser que la lechuga tenga que ser consumida por vía respiratoria, y que realmente no sea lechuga, creo que no surte efecto.

 

5/10


Tomar el sol 

Jodido si vives en Noruega, ¿no? Nada, me mudo a Canarias a ver si allí consigo dormirme antes de las doce la noche con el coño. Lo he probado esta semana aunque la mayoría de las horas de sol me pilla en el trabajo, así que ahora cuando voy en el autobús, intento colocarme junto a la ventana, a ver si pillo algún rayo de sol. De todas formas, como no me compre una ducha de rayos uva, creo que de momento estoy jodida.

 

7/10 (Al menos me pongo morena)


Ver más a los amigos


¿Para qué? ¿Para dormir? Cuando estoy con mis amigos no siento que mejor estaba en mi cama. Normalmente. 

 

¿Quizá se refiere a una fiesta de pijamas? 

 

Interesante.

 

7.5/10 



Tutorial para dormir


Pues es un video de un señor, ahí tirado en una cama diciéndome cómo se duerme. Dejo el enlace por si a alguien le ayuda: https://www.youtube.com/watch?v=Hg469wSrZhI


Inquietante. 


Se me ha pasado la idea de que sería una idea interesante poner el móvil con el señor durmiendo a mi lado, como para sentir la compañía. 

 

… 


No, no, no.

 

2/10 



Contar relatos


Parece que la idea es contarse pequeños relatos, como cuando eras chica. Pero a mí nunca me contaron cuentos. Voy a encender mi netflix virtual y a ver qué hay. 

 

Tengo que pagar suscripción.

 

 Venga no me jodas. 

 

4/10 



Hacer el pino


¿En serio? Esto lo ha escrito un becario. Se supone que al llegarte más sangre a la cabeza, esta consigue dormirse antes. Solo lo haría por ver la cara de "mi humana es idiota" de Aceituno.

 

Este artículo de mierda no te lo inventa ni la IA.

 

0/10 



Rebobina tu día


Se trata de contar tu día en orden inverso y así poco a poco te irás relajando. Pero en mi caso yo me voy a poner de mala hostia porque yo he tenido un día de lo más tranquilo. ¿Qué te digo de un miércoles? Trabajar, algo de deporte y más allá de ver el capítulo décimo tercero de la última temporada de “Terminando el verano”, capítulo que básicamente podría haberse resumido en un email, pues poco más.

4/10 (le doy un poco más porque me ha gustado hacer en mi cabeza el sonidito de rebobinar)

Método de la paradoja


Mi favorito. 

Cerebro. Atento: no quiero dormir. 


Ja! buenísimo. 10/10.

 

Pues eso, que no quiero dormirme. Vamos, que estoy aquí super a gusto y que no tengo ningún plan de dormirme. Peazo cama pa mí sola, en verdad. ¿Ahora qué? Ja! es más ¿sabes lo que te digo? que me voy a masturbar, qué coño. No entiendo por qué carajo no recomiendan eso en todos los tutoriales. 

 

Es más, que no te digo yo que igual hasta me masturbo con el notas del tutorial de dormir, pa que me haga compañía. Ala, cerebro, a tomar por culo. Hay otras partes que me cuidan mejor que tú. 

 

¡Sígánme para más consejos! 

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