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Cuando no duermo, me da por escribir

“Si miras demasiado tiempo el abismo, el abismo te devuelve la mirada.” ... Dari abrió los ojos contra la almohada.  Asi no me voy a dormir. Ante ella la oscuridad, la nada y su almohada. No veía nada pero podía percibir todo su mismo ser. Cada arruga que le hacía la camiseta bajo la axila la sacaba de quicio. Pensaba que los riñones tenían que trabajar más de noche porque si no, no sé, chica.. . Con la nariz aplastada contra el colchón, se devolvía el propio suspiro cálido de sus fosas nasales, frustradas por no poder desconectar por una noche. No solo su nariz estaba cansada de respirar, Dari tenía ganas de desconectarse por un tiempo, de una eutanasia de usar y tirar, de darle las llaves de su cabeza al libre albedrío de su subconsciente, a Morfeo o a cualquier otro que saliera en Matrix.  Seré tan idiota que no sé ni dormir rumiaba para sí misma, aguantando el último suspiro y dando la vuelta a la almohada de nuevo para encontrar el lado fresquito que la ayudara. Al fin y...

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Sara